UN ODIO CHIQUITITO
Tengo un odio chiquitito
que apenas se me nota,
pero que se extiende silenciosamente
y lo va impregnando todo:
el espacio de los árboles caídos,
la red que pesca a las personas,
la intensidad con máscara de humano;
las olas que nunca dicen nada,
el edificio en el que entramos y salimos,
la belleza impenetrable de la fuerza.
Mi odio nació del sentimiento opuesto
(ya lo dice bien dicho el refrán),
pero lucha por hacerse independiente.
La vida va de sorpresa en sorpresa,
y yo observo mis sentimientos
como una espectadora pasiva.
Qué caja de sorpresa es uno mismo,
no hace falta irse a otro continente
para ver cosas nuevas
y quedarse boquiabierta.
que apenas se me nota,
pero que se extiende silenciosamente
y lo va impregnando todo:
el espacio de los árboles caídos,
la red que pesca a las personas,
la intensidad con máscara de humano;
las olas que nunca dicen nada,
el edificio en el que entramos y salimos,
la belleza impenetrable de la fuerza.
Mi odio nació del sentimiento opuesto
(ya lo dice bien dicho el refrán),
pero lucha por hacerse independiente.
La vida va de sorpresa en sorpresa,
y yo observo mis sentimientos
como una espectadora pasiva.
Qué caja de sorpresa es uno mismo,
no hace falta irse a otro continente
para ver cosas nuevas
y quedarse boquiabierta.

